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ESPECIAL
El FMI y el Banco Mundial vuelven
a acechar a América Latina

Lima. Octubre 2015. Pablo Pérez Álvarez
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) celebraron su reunión anual de gobernadores entre el 9 y el 11 de octubre pasados en Lima. Hacía 48 que no lo hacían en un país latinoamericano. Para muchos economistas y activistas altermundistas, quienes acusan a estas dos instituciones controladas por Estados Unidos y por Europa de velar por un sistema perverso que impide el progreso de los países en vías de desarrollo mediante la deuda externa, este regreso a la zona no es casual. Los organismos financieros internacionales preparan el terreno para recuperar el peso que han perdido en la región en la última década. La caída de los precios de las materias primas por la desaceleración china, advirtieron en un evento alternativo celebrado en la capital peruana, está poniendo en apuros económicos a estos países y el FMI y el BM se aprestan a ofrecerles sus préstamos para poder imponer luego sus recetas neoliberales.

marcha contra el FMI y el Banco Mundial en Lima
Manifestación en Lima contra el FMI y el Banco Mundial con motivo de la reunión anual de gobernadores en esta ciudad.
 

Varios economistas críticos con el neoliberalismo advirtieron la semana pasada en Lima, en un foro alternativo organizado en paralelo a las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial celebradas en esta ciudad, que estos dos organismos se preparan para recuperar el peso perdido en América Latina en la última década.

Los participantes en este evento, convocados por varias ONG, consideraron que el FMI y el BM, cuya influencia menguó en varios países latinoamericanos a partir del inicio de un superciclo de precios altos de materias primas que benefició a éstos a partir de 2003, han “olido” la crisis que se avecina en la región y pretenden reposicionarse para volver a imponer sus recetas económicas neoliberales. Esa, aseguran, es la razón por la que eligieron por primera vez después 48 una ciudad latinoamericana para celebrar su reunión anual.

“El regreso del Fondo, con el Banco Mundial, a América Latina para su reunión anual es porque quieren realmente preparar un verdadero regreso potente”, afirmó el belga Eric Toussaint, líder del Comité para la Condonación de la Deuda al Tercer mundo. “Piensan que con las crisis de los precios de las materias primas tienen otra vez la posibilidad de volver como actor central (…) en la región para volver a dictar sus políticas”, agregó. “Quieren volver a tener un papel directo, que han perdido en una cierta manera”.

El distanciamiento de América Latina

El FMI y el Banco Mundial perdieron su influencia en varios países latinoamericanos a principios del siglo cuando el equilibrio político de la región comenzó a girar hacia la izquierda y varios gobiernos culparon a estos organismos de mantenerlos asfixiados con la deuda y la imposición de políticas de ajuste que aumentaban la desigualdad y les impedían crecer. Varios aprovecharon los ingresos extras obtenidos gracias al aumento de los precios de las materias primas para saldar sus deudas con el Fondo Monetario.

Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial
Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial
 

Ecuador, uno de los países que se desmarcó de las dos instituciones financieras multilaterales, incluso hizo una auditoría de la deuda y consideró que buena parte de ella había sido emitida mediante irregularidades que la hacían ilegítima por lo que se negó a pagarla.

Uno de los comisionados de esa auditoria, Hugo Arias, recordó que tras esta la deuda ecuatoriana se redujo a 10.000 millones de dólares, lo que representaba el 18% del producto interno bruto (PIB). Sin embargo, lamenta, actualmente ha subido hasta 32.000 millones de dólares, equivalente al 30%. “La situación es tan crítica que el gobierno está dispuesto a volver los ojos al Banco Mundial”, indicó.

“El Fondo Monetario y el Banco Mundial siempre se hacen presentes en las crisis, es el momento de defender los intereses del capital y también de defender los intereses de los países capitalistas”, señaló.

"Vienen a por lo que queda"

“Ya están preparando las nuevas recetas que nos van a querer vender”, alertó también el presidente de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE), Julio Durval Fuentes. “Vienen a por lo que queda, por la salud, la educación, por saquearnos absolutamente todo el territorio, por que les liberemos nuestra tierra a las transnacionales, como Monsanto, por que la entreguemos a estos proyectos megamineros que destrozan nuestros suelos”.

Toussaint, que participó en la auditoría a la deuda ecuatoriana de 2007 y ha sido el coordinador científico de la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Pública griega, indicó que el FMI y el Banco Mundial han actuado en América Latina, como en el resto de los países en desarrollo, no siguiendo criterios económicos, sino como “organizaciones motivadas por razones políticas ligadas a los intereses de las potencias industriales principales, empezando por Estados Unidos”.

Su objetivo, apuntó, “implementar el modelo extractivista agroexportador a los países de la periferia”.

Marcha contra el FMI y el Banco Mundial en Lima
Marcha contra el FMI y el Banco Mundial en Lima.
 

Ya en los años 50 y 60, destacó, intervinieron en la región para terminar con las experiencias que intentaron implementar “un modelo de desarrollo que implicaba disminuir la dependencia frente a las importaciones de productos manufacturados que eran producidos principalmente por Estados Unidos”.

Desestabilización de gobiernos y apoyos a golpes de Estado

Con esta finalidad en Brasil, sostuvo, colaboraron para desestabilizar los gobiernos Juscelino Kubitschek (1956-1961) y de Joao Goulart (1961-1964) era por motivos políticos. Se enfrentó contra Juan Domingo Perón (1946-1955) en Argentina y apoyaron los golpes de Estado contra el propio Goulart y contra el guatemalteco Jacobo Arbenz (1951-1954).

“Había que tener influencia en los países de la región para favorecer las importaciones de cereales desde Estados Unidos y de manera secundaria, de Europa, hacia el mercado latinoamericano, y fortalecer el modelo exportador”, argumentó el pensador altermundista.

A partir de ahí  aprovecharon la evasión fiscal, la repatriación de ganancias de las grandes corporaciones y la falta de visión para invertir en productividad por parte de las elites de América Latina para otorgarles préstamos con los que mantener atados a estos países.

Esa política de los años 60-70 de endeudar a los países de América Latina vía créditos del Banco Mundial llevó al continente a la crisis de la deuda externa del 82 debido a una caída en los precios de las materias primas que la región exportaba. Esto, narró Toussaint, “desembocó sobre de los planes de ajuste impuestos no solamente por el Banco Mundial sino también por el FMI”.

Proyecciones erróneas con graves consecuencias

Ambas organizaciones no sólo utilizaron la deuda para imponer medidas que hicieron retroceder los avances sociales en la región, sino que el FMI impidió que los países pudieran salir de esa situación. El economista argentino Daniel Guzmán, investigador de la Universidad de Columbia y profesor asociado de la de Buenos Aires, explicó cómo el Fondo Monetario jugó un papel decisivo en la profundización de la crisis de deuda tanto en los países latinoamericanos como, en los últimos años, en algunos europeos, como Grecia, Portugal, Irlanda y España.

Marcha contra el FMI y el Banco Mundial en Lima
Manifestante con foto de Christine Lagarde: economistas y ciudadanos consideran al FMI un instrumento al servicio de EEUU.
 

El FMI no sólo impone medidas de austeridad y reformas estructurales que repercuten en una caída de los salarios de los trabajadores, lo cual no hace más que agudizar las crisis. Además, aseguró Guzmán, se ha equivocado sistemáticamente al evaluar la sostenibilidad de las deudas soberanas.

“Básicamente tiene que hacer proyecciones que muestren cómo va a responder la capacidad de producción y, por ende, la capacidad de pago del país deudor a los programas que está sugiriendo. Esto lo ha hecho muy mal, tanto en América Latina como en Europa”, indicó, ya que sus proyecciones para los países en crisis siempre son más optimistas que la realidad.

De esta forma, se impide que se hagan reestructuras de la deuda, es decir quitas, lo suficientemente profundas. Estas reestructuraciones, explicó el economista, “son un principio básico del capitalismo que está bien reconocido”. De tal modo que “a nivel de las corporaciones hay marcos que permiten llevar a cabo este proceso, que son las leyes de quiebra”.

“Cuando hay un deudor que está agobiado, lo que se necesita es aliviar la situación de ese deudor para que pueda efectuar las acciones que le permitan recuperar su capacidad de producir y esto vale tanto para una corporación como para un país. Si el deudor puede producir más le va a poder pagar”, arguyó.

Pero, advirtió, “cuando uno dilata mucho el proceso de resolución de crisis de deuda, no hace una reestructuración razonable, una caída del producto se convierte en una recesión, una recesión se vuelve en una depresión”. Esto es lo que ha provocado el FMI antes en América Latina y ahora en Europa con sus proyecciones erradas.

Incluso en los casos ha aceptado una reestructuración de la deuda, ésta no ha sido lo suficientemente profunda, como la de 2012 en Grecia, que “tres años después  desesperadamente necesita una nueva reestructuración y en ese periodo la crisis se agravó”.

Guzmán apuntó que las últimas proyecciones del FMI para Grecia (de una bajada del 2,3% del PIB en 2015 y una menor del 1,3% el próximo año) vuelven a estar equivocadas: “Grecia va a seguir sufriendo y va a ser cada vez peor la cosa”.

Puntas de lanza de las grandes corporaciones

Christine Lagarde
Christine Lagarde, directora gerente del FMI.
 

Por su parte, la brasileña María Lucía Fattorelli, coordinadora de la organización Auditoría de la Deuda Ciudadana en su país y colaboradora de la Comisión de la Verdad para la Deuda Griega, acusó al Banco Mundial de preparar el terreno en países en desarrollo o con problemas de deuda para que las grandes corporaciones internacionales acaparen los negocios de sus sectores estratégicos: “Primero ofrecen créditos como proyectos para el desarrollo, algo aparentemente simpático, o modernización de sectores estratégicos, que les permite acceso a informaciones relevantes. Y luego vienen las grandes corporaciones para seguir con los mismos proyectos”.

Además, coincidió con Toussaint en que buscan que los países de la periferia se mantengan como suministradores de materias primas para las grandes potencias, perpetuando así su papel subordinado a los países desarrollados.

“El Banco Mundial hace un control para que no puedan faltar materias primas para las grandes potencias y luego entregan el mapa para que las grandes corporaciones exporten”, denunció. “¿Qué sería, si no, de Alemania, la mayor economía de Europa? No tiene materias primas. Si los países del tercer mundo dejan de entregar materia prima a Alemania, terminó la gran potencia.

Stiglitz: América Latina se arriesga a otra década perdida

El estadounidense Joseph Stiglitz, premio Nobel de economía de 2001 y ex vicepresidente del Banco Mundial, criticó que los países de América Latina no haya aprovechado la bonanza del superciclo de las materias primas para diversificar sus economías. “Cuando uno crece basándose en extraer recursos naturales uno es pobre , porque tenían recursos y ahora ya no los tienen. Esos recursos ahora simplemente están por el mundo”, afirmó. “La única manera en que uno puede compensar esto es a través de tomar este capital que está bajo tierra y colocarlo sobre tierra. Entonces todos esos ingresos que un recibiría de esos recursos naturales deberían haber sido invertidos en la economía, pero no se hizo así en la mayoría de los países”.

“Si hubieran tenido un buen libro de cuentas se hubieran dado cuenta de que la hoja de balance del país está más pobre de lo que estaba antes. La gente percibía el ingreso pero esa no es la verdadera medida”, abundó. “La verdadera base de la riqueza de un país es la innovación, su gente aprendiendo a  hacer cosas mejor”.

Joseph Stiglitz
Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, advierte a América Latina contra el endeudamiento.
 

Advirtió que los precios de las materias primas no volverán a subir a los niveles de la última década porque “China va a crecer más lentamente, pero incluso si volviese a crecer a la misma tasa, gran parte de ese crecimiento va a ser en servicios: educación, salud… y esto significa que va a haber menos demanda de recursos naturales”. Aseveró incluso que los países latinoamericanos “deberían preocuparse de que estén comenzando a tener otra década perdida”.

“Hay cierta preocupación por que en algunos países hay un apetito excesivo de préstamos y América Latina debería recordar qué sucede cuando entran en deudas excesivas”, aconsejó. “Entrar en deudas es muy peligroso: pides un préstamo y luego te vuelves dependiente de bancos extranjeros que luego te van a tratar mal sin importar lo que hagas. Toda América Latina ha pasado por esto antes”.

Más impuestos en lugar de más deuda

En lugar de endeudarse, recomendó a la región que busque los recursos para financiarse mediante un aumento de impuestos a las rentas más altas. En este sentido, recordó que la región “continúa teniendo la peor distribución de ingresos en el mundo” e insistió en su máxima de que “una sociedad con más igualdad crece mejor”, algo que ha sido reconocido por el propio FMI, y en que “la desigualdad no es el resultado inevitable de fuerzas económicas, no es el resultado de la globalización, es el resultado de las políticas”.

“Mayor igualdad promueve mayor crecimiento de la economía”, reiteró. Y puso como ejemplo en negativo a Estados Unidos: “Empezamos en los años 80 con las reformas neoliberales de (Ronald) Reagan (1981-1989) y, francamente, ha sido un desastre: el 90% inferior de la población estadounidense no ha percibido un crecimiento en sus ingresos en el último tercio de siglo”.

marcha contra el FMI y el Banco Mundial en Lima
América Latina tiene malos recuerdos de la injerencia del FMI y el Banco Mundial en la región.
 

“El ingreso medio de un hombre trabajador a tiempo completo es menor de lo que era hace 40 años”, lamentó. “Incluso para la economía en general el crecimiento se ha desacelerado en este último tercio de siglo respecto a las décadas después de la Segunda Guerra Mundial. El modelo estadounidense del neoliberalismo es un fracaso a menos que uno esté en el 1%”.

Por ello, urgió a volver a cambiar las reglas del juego con una mayor participación del Estado en la economía y una mayor regulación. Y advirtió a los países latinoamericanos que el crecimiento de los últimos años se debió a que tuvieron la suerte de que los precios de los recursos naturales fueron altos: “No piensen que fue por su estrategia de desarrollo que tuvieron éxito. Su gobierno les va a decir eso, pero han sido los altos precios de los recursos los que les beneficiaron enormemente”.

Un ejemplo de esto es precisamente el país anfitrión de la reunión anual de gobernadores del FMI y el Banco Mundial. Perú que lleva varios años a la cabeza del crecimiento en la región, fue alabado por sus políticas por el FMI.

El FMI adula a su alumno aventajado

Antes de la cita de Lima, el Fondo lanzó el libro ‘Perú: manteniéndose en el rumbo del éxito económico’, escrito por técnicos de la institución financiera internacional y economistas peruanos. En su prólogo, la directora gerente del FMI, la francesa Christine Lagarde, atribuyó “la clave del éxito” del país andino a “los esfuerzos continuos y sistemáticos para reformar estructuralmente la economía y aplicar políticas y marcos macroeconómicos firmes”. Igualmente recomienda que el texto “debería ser lectura obligatoria para toda persona interesada en comprender los desafíos reales que entraña la transformación exitosa de una economía de mercado emergente”.

Incluso el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el mexicano Agustín Carstens, dijo durante al reunión anual del FMI y el BM en Lima que Perú está a un paso de ser candidato para entrar en este organismo conocido como “el club de los países ricos” y que la meta planteada por su gobierno de unirse en 2021 le parecía razonable.

Sin embargo, en el encuentro alternativo, que tuvo lugar en un hotel del centro de Lima, todos los participantes cuestionaron lo que algunos han calificado como “el milagro económico peruano”.

Roberto Machado, consultor de Oxfam, destacó que “se trata de pintar una idea de que Perú es el jaguar de Sudamérica, que nos falta muy poquito para ser país del primer mundo”, pero que “cuando uno mira la realidad concreta y la manera cómo vive la mayoría de la gente nos damos cuenta de que estamos sumamente lejos de esa situación ideal”.

Desmontando el 'milagro peruano'

Entre otros aspectos subrayó que el modelo económico peruano es primario exportador, ya que “tres cuartas partes de las exportaciones del país son materias primas y más de la mitad son minerales”, lo cual desplaza a las manufacturas, el sector con más posibilidades de generar un crecimiento más sostenible y empleo de mejor calidad.

Marcha contra el FMI y el Banco mundial en Lima
El 'milagro peruano' es puesto en duda por las cifras y por la población.
 

También señaló de que a pesar de haber sido en la primera década del siglo el segundo país de la región que más creció (por detrás sólo de Panamá), en 2014 el 80% de los trabajadores empleados estaban en trabajos de baja productividad, con poca o ninguna cualificación profesional y técnica, lo que le situaba como la tercera nación latinoamericana en este rubro.

Además, el 40% de los trabajadores tenían el año pasado ingresos por debajo del salario mínimo, que apenas llega a 750 soles (unos 230 dólares o 200 euros) al mes; la informalidad laboral, según las cifras de este año, es del 72,8% del total de los puestos de trabajo; la desigualdad se mantiene prácticamente igual que hace dos décadas, y la recaudación tributaria apenas llega al 15% del PIB.

Entre 2001 y 2011, señaló Machado, la participación del capital, es decir del excedente empresarial, en el PIB había subido en 10 puntos porcentuales mientras que la parte correspondiente a los ingresos laborales había descendido en 6,5 puntos.

Y pese a que la pobreza monetaria ha sido reducida en el país, hay todavía regiones del país “que tienen niveles de pobreza similares a los de países africanos subsaharianos, con más de la mitad de la población por debajo de la línea de pobreza monetaria”. El año pasado, clamó Machado, “uno de cada cuatro pobres no tenía agua potable, uno de cada cinco no tenía desagüe, uno de cada cinco no tenía luz eléctrica”.
 
 
 
 
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