Crónica Errática
PORTADA NOTICIAS REPORTAJES ESPECIALES VIDEOS VIAJERO ERRÁTICO
 

ENTREVISTA
Con Keiko habrá "un co-gobierno con el narco"
en Perú, advierte investigador Antezana

Lima. 4 de junio de 2016. Pablo Pérez Álvarez.
El investigador peruano especializado en temas de narcotráfico Jaime Antezana se siente reivindicado. La infiltración del narcotráfico en la política de su país se ha vuelto en un tema central de la campaña para la elección presidencial de mañana, 5 de junio, desde que la DEA confirmara que estaba investigando al congresista Joaquín Ramírez, secretario general del partido Fuerza Popular, principal financista y hombre de confianza de su líder y candidata presidencial Keiko Fujimori, que lidera las encuestas de intención de voto. Antezana llevaba tiempo advirtiendo de la abrumadora presencia de narcotraficantes en la campaña electoral y se ha sentido silenciado por los medios peruanos. Ahora, alerta que lo de Ramírez sólo es “la punta del iceberg” y que la relación del narco con el fujimorismo, que viene de lejos, ha alcanzado cuotas inéditas. Si gana Keiko, “se viene un co-gobierno con el narcotráfico”, anticipa. Aún más: esta vez hubo un narcotraficante candidato a la presidencia y 10 congresistas fujimoristas electos son “patrones de firmas” del narcotráfico, asegura.

Keiko Fujimori en un acto de campaña
La campaña presidencial de Keiko Fujimori ha contado con ingentes recursos cuyo origen ha sido muy cuestionado. Según Jaime Antezana, vienen del narcotráfico.

La palabra “narcoestado” está en boca de todos desde la revelación, hace tres semanas, de la investigación de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en el programa de televisión Cuarto Poder en colaboración con la cadena estadounidense Univisión. Ocupa portadas de periódicos, es motivo de análisis de todo tipo de comentaristas en televisión, se ha convertido en trending topic en Twitter y fue coreada (con un “no queremos” delante) en las masivas marchas antifujimoristas del 31 de mayo en varias ciudades de Perú.

Sin embargo, para el investigador Jaime Antezana, que viene estudiando desde hace años la infiltración del narcotráfico en la política peruana, este fenómeno no es nada nuevo. Viene desde los años 80, ha afectado a varias campañas locales, regionales, parlamentarias e incluso presidenciales desde hace años.

Pero esta vez, si Keiko Fujimori gana esta elección y llega al Palacio de Gobierno, la narcopolítica entraría de una nueva y avanzada etapa. Los traficantes de droga de Perú pasarían de tener una influencia en el gobierno a participar directamente en él. “Lo que se viene no es un gobierno que va a negociar con el narcotráfico. Se viene un cogobierno con el narcotráfico”, alerta el experto en una entrevista.

Los antecedentes de Alberto Fujimori

Antezana recuerda que a durante el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), padre de Keiko, hubo una clara connivencia con cárteles de la droga. El principal colaborador del entonces presidente, Vladimiro Montesinos, había sido abogado de narcotraficantes. Eso no le impidió al mandatario nombrarle jefe de los servicios de inteligencia y darle un poder ilimitado.

A mediados de los 90 uno de los más importantes narcotraficantes de la época, Demetrio Chávez Peñaherrera, alias Vaticano, confesó tras haber sido detenido que fue Fujimori y Montesinos le proporcionaban protección a cambio de una cuota de 50.000 dólares mensuales y que cayó en desgracia cuando se negó a un aumento de la mordida a 100.000 dólares. El pasado mes de enero, Vaticano salió libre tras 22 años en prisión y confirmó esa versión al periódico La República.

Fujimori y Montesinos, sostiene Atenzana, no fueron puestos en el gobierno por el narcotráfico, sino que este “encontró a un hombre como Montesinos, que era asesor de Fujimori, que había sido abogado de narcos” y así llegaron a la cúpula del poder.

“Los narcos negociaron con ellos, incluidos los cárteles colombianos. Era un narcoestado porque el poder político decidió negociar con los narcos y darles todas las facilidades institucionales y operativas para el negocio”, relata.

"La plata de Fuerza Popular viene de la cocaína"

No obstante, añade, el caso de Keiko es distinto: “Por lo menos 15 a 20 poderosos clanes del narcotráfico nacional están financiando a Fuerza Popular” y “ha tenido 17 narcocandidatos (al Congreso) en 15 regiones”. “En consecuencia, en 15 regiones los clanes que han colocado sus candidatos o los patrones de estas firmas, que han sido candidatos, son los que han financiado las campañas, tanto de su candidato como de Keiko en general”, asevera el investigador.

Manifestantas en una marcha contra Keiko Fujimori
El rechazo a un 'narcoestado' fue uno de los leiv-motifs de la última marcha antiKeiko.
 

De ahí, explica, el desaforado despliegue de recursos con que ha contado Keiko en este segundo intento de llegar a la presidencia. “La campaña esta vez ha sido inédita. No tenemos registros de una campaña tan millonaria como la que hemos vivido en estos últimos dos meses (…). La plata viene de la cocaína, de las firmas del narcotráfico”, denuncia Antezana.

Se refiere a “firmas” o “clanes” del narcotráfico porque en Perú, al menos de momento, no se han desarrollado grandes cárteles de la droga. Lo que hay en cambio son desde pequeños y medianos productores de hoja de coca hasta una diversidad de organizaciones cuyo tamaño depende del lugar que ocupen en la cadena que va desde la producción de pasta base hasta la exportación de cocaína ya refinada.

En este negocio todavía existe la libre concurrencia. No es un negocio cerrado. Pueden aparecer nuevos narcos”, detalla.

Pero, además, en una estrategia cada vez más osada del narcotráfico, “ha penetrado estructuralmente el partido Fuerza Popular y ha penetrado estructuralmente sus candidaturas”, anuncia Antezana. “La mayor parte de las candidaturas, con excepción de Lima, Piura y otras regiones como Tacna donde el narcotráfico no es muy fuerte, son los clanes del narcotráfico los que están dentro de la estructura de Fuerza Popular, hasta los equipos de gobierno”.

El mensaje de Estados Unidos

“Ha habido un alineamiento de todos los narcotraficantes más poderosos (con el fujimorismo). Y lo que ha hecho el narco es construir un partido con Keiko”, apunta.
Si Fuerza Popular, que ya tiene una mayoría absoluta en el Congreso con 73 de los 135 escaños, “todos van a querer hacer negocio con la política, van a querer hacer lo que les dé la gana, van a querer archivas los casos, blindar a todos”.

“Ahí se puede abrir un alto riesgo de que Estados Unidos finalmente se vea obligado a dar un siguiente mensaje”, advierte. Y es que, como prácticamente todos los expertos, él piensa que la confirmación de la investigación a Ramírez por parte de la DEA, fue un claro mensaje de Estados Unidos a Perú. Y no sólo de la DEA, sino del propio gobierno: “Nunca los de la DEA salen a la calle a recibir a un periodista si es que no quieren enviar un mensaje. La DEA no puede actuar por su cuenta”.

Este asalto partidario de los narcos no es algo que ha sucedido de la noche a la mañana, subraya Antezana, sino que responde a todo un proceso que se ha llevado a cabo en los últimos 16 años y que ha afectado a todo el espectro político, no sólo al fujimorismo, aunque éste es el más afectado.

Una infiltración en aumento

La caída del régimen autoritario de Fujimori no significó la desconexión entre narcotráfico y política. Al contrario, afirma, ya en el gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006) “tuvimos dos narcoministros”. Y desde entonces, la infiltración del narco en las altas esferas de poder no ha dejado de crecer.

“En las elecciones municipales y regionales de 2006 hubo de 6 a 8 narcocandidatos” y en las de 2010, “detecté 21”, enumera. No obstante la sorpresa en ese proceso fue que ya no sólo encontró a candidatos financiados por los traficantes de droga, sino también “patrones de firmas locales y firmas regionales. Los propio narcos ya se estaban metiendo a la política”.
Con ello, asegura, “quieren legitimar su nombre, blanquearse social y políticamente, y (obviamente) recuperar su inversión”.

En las generales de 2011, “detecté 19 narcocandidatos financiados por las firmas en una investigación circunscrita sólo a ocho regiones”, enumera.

En ese último año, tras los comicios, Antezana provocó un revuelo nacional al revelar que había llegado a los escaños del Poder Legislativo una “narcobancada” de 10 congresistas pertenecientes a distintos partidos. Luego, pudo reconocer a más y ampliar la cifra a 14, cinco de ellos pertenecientes al Fujimorismo.

Incluso, se atrevió a citar con nombre y apellidos a siete de ellos. Debido a que le llegaron nueve denuncias (que no prosperaron), decidió que a partir de entonces sólo daría perfiles de los narcopolíticos. “Todos siguen ahí. Yo di los nombres y ninguno fue investigado. Después incluí en la lista a Kenji Fujimori”, el hermano menor de Keiko, ya que en un almacén de una empresa en la que participaba, se encontraron 100 kilos de cocaína.

El asalto de las regiones

Kenji Fujimori y José Chlimper
Kenji Fujimori y el candidato a la vicepresidencia José Chlimper.
 

La cifra siguió creciendo y en las municipales y regionales de 2014, el investigador identificó a 89 narcocandidatos. “Ya la cosa se venía como una ola. Había regiones que tenían hasta dos narcocandidatos a la presidencia regional”, señala.

“En el caso de la presidencia regional, van los mismos narcos. Se presentan como empresarios exitosos, emprendedores. Y actualmente existen en Perú 9 narcorregiones con nueve narcopresidentes regionales”, agrega.

Este año, en las elecciones parlamentarias del 10 de abril pasado, Antezana identifico a 49 narcocandidatos: “17 eran de Fuerza Popular, 16 de Alianza para el Progreso y los demás en seis fuerzas políticas más”. De ellos, obtuvieron escaño 21, de los las dos terceras partes son fujimoristas, añade.

Pero además, asevera, en la campaña para la presidencia, que comenzó con 19 aspirantes registrados, “Perú ha tenido cinco candidatos presidenciales financiados por el narcotráfico en esta campaña electoral”.

De los narcocandidatos al "candidato narco"

Antezana considera que con esta situación Perú está replicando “el modelo colombiano”. Particularmente porque uno de ellos “provenía del mundo de la droga, está metido en el mundo de la droga, lava activos”.

Este candidato, describe, “era el modelo exacto de Pablo Escobar: dádivas en cantidad como estrategia de campaña. Este señor toda su vida política la había hecho con dádivas, prebendas, dinero contante y sonante. Tanto para ser alcalde provincial, como gobernador regional”.

“Quieren tener el poder total. Esta vez ellos están en un estado totalmente decididos. Es un desborde de la narcopolítica”, alerta.

 
 
 
 
PORTADA NOTICIAS REPORTAJES ESPECIALES VIDEOS VIAJERO ERRÁTICO
Sigue Crónica Errática en Crónica Errática en Facebook Crónica Errática en Twitter  
 
 
Acerca del autor
 
© Crónica errática. Todos los derechos reservados. E-mail de contacto: cronica_erratica@yahoo.com