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Un libro homenajea a los insubordinados
de la Iglesia católica mexicana

Ciudad de México. 6 de noviembre de 2012. P. Álvarez
‘Ovejas negras. Rebeldes de la Iglesia mexicana del siglo XXI’, del periodista Emiliano Ruiz Parra, reúne los perfiles de varios miembros de la Iglesia católica de este país, religiosos y laicos, que se han sublevado contra las directrices y el modo de actuar de la jerarquía eclesial y se han convertido en paradigma de los derechos humanos.

Jose Barba, Manuel Marinero, Alejandro Solalinde, Emiliano Ruiz Parra y Pedro Pantoja
De izquierda a derecha, Jose Barba, Manuel Marinero, Alejandro Solalinde, Emiliano Ruiz Parra y Pedro Pantoja durante la preentación del libro 'Ovejas negras'.

México tiene una de las jerarquías católicas más reaccionarias y acomodaticias del mundo. Sin embargo, en su seno destacan algunas figuras que, generalmente en contra de las directrices de los que dirigen la Iglesia, se han erigido en los principales referentes en el país en la defensa de los derechos de los más pobres y marginados de la desigual sociedad mexicana. Ellos son los protagonistas del libro ‘Ovejas Negras. Rebeldes de la Iglesia mexicana del siglo XXI’, del periodista Emiliano Ruiz Parra, presentado en la ciudad de México el 6 de noviembre.

El fallecido teólogo de la Liberación Sergio Méndez Arceo. El incómodo y crítico con el poder obispo de Saltillo, Raúl Vera. Los sacerdotes defensores de los inmigrantes centroamericanos Alejandro Solalinde y Pedro Pantoja. El exlegionario de Cristo José Barba, víctima del fundador de esta orden, Marcial Maciel, y uno de los principales responsables en revelar los múltiples abusos sexuales contra menores cometidos por éste. El poeta católico Javier Sicilia, cabeza visible de un movimiento que ha denunciado los abusos y la perversidad de la estrategia contra el narcotráfico lanzada por el gobierno mexicano. El que fuera obispo de San Cristóbal de Las Casas Samuel Ruiz, defensor de los indígenas en el estado de Chiapas y mediador entre el gobierno mexicano y la guerrilla del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que murió en 2011. El sacerdote Manuel Marinero, expulsado de la Iglesia por haber admitido que estaba casado y había tenido un hijo con su esposa.

“Estos hombres están transformando México”, afirmó Ruiz Parra al presentar en el museo Franz Meyer su obra, que es un compilación de los perfiles de estos y de otros personajes que han hecho revolverse en sus poltronas a los jerarcas de la Iglesia mexicana.

Raúl Vera, Emiliano Ruiz Parra y Pedro Pantoja
De derecha a izquierda, Raúl Vera, Emiliano Ruiz Parra y Pedro Pantoja.

“Han visibilizado las luchas de los obreros, de los campesinos y de los indígenas. Se han jugado su nombre por defender los derechos de las mujeres y los homosexuales. Han arriesgado su vida por las víctimas de la guerra contra el narcotráfico. (Pero) creo que la mayor contribución que estas personas es que han transformado al país en su reservado moral y emocional”, aseguró.

Ruiz Parra destacó que el más joven de los protagonistas de ‘Ovejas Negras’ es con 53 años Carlos Rodríguez, director de la organización de defensa de los derechos de los trabajadores Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal), mientras que los demás están entre los 60 y los 70. “Son hombres viejos con la energía y la capacidad soñadora de los jóvenes”, indicó.

En uno de los países con mayor número de católicos del mundo, la jerarquía de la Iglesia católica está particularmente poco comprometida con los múltiples problemas que azotan a la sociedad: la pobreza, la indecente desigualdad social, la violencia, la corrupción, las violaciones de los derechos humanos, los abusos de los políticos, la impunidad de los poderosos… Sin embargo, algunos de sus miembros están en la primera línea de los que se oponen a ese estado de cosas y dan la cara a riesgo incluso de sus propias vidas.

Como el padre Alejandro Solalinde, que este mismo año tuvo que abandonar durante algunas semanas el país por las amenazas de muerte que recibió del crimen organizado por la asistencia que presta desde su puesto al frente de un refugio en la localidad de Juchitán (Oaxaca) a los inmigrantes centroamericanos, que sufren incontables abusos por parte de los delincuentesen connivencia con las autoridades.

Su defensa a ultranza de los inmigrantes le ha enfrentado con la jerarquía católica, que parece no comulgar con el acercamiento a los cientos de miles de centroamericanos que cruzan cada año México en su camino a Estados Unidos y que son los más vulnerables ante las violaciones a los derechos humanos en todo el país.

Alejandro Solalinde y Emiliano Ruiz Parra
Alejandro Solalinde (izquierda) y Emiliano Ruiz Parra.
 

“Estamos en una Iglesia que tiene que adaptarse hoy, nuestra Iglesia sufre de esclerosis”, dijo Solalinde durante la presentación de ‘Ovejas negras’. “Tiene cambio, pero tiene mucho miedo. Tiene miedo a la libertad, miedo al hombre, miedo a la vida, miedo a adaptarse, miedo a ver la vida como es”, pero “por más miedo que tenga, va a tener que echarse clavado al riesgo y al cambio”.

José Barba abundó en que “hay temor dentro de la Iglesia a dar un paso hacia la transparencia”, y criticó que “la Iglesia se ha confiado muy modernamente, muy modernistamente a la dirigencia por parte de instituciones de corte empresarial, sea los Legionarios de Cristo, sea el Opus Dei o alguna otra semejante, en lugar de seguir la tradición católica de sacerdote del pueblo, con el pueblo y para el pueblo”.

Por su parte, Manuel Marinero, que fue expulsado de la Iglesia tras admitir públicamente que se había casado y había tenido un hijo, abordó el espinoso tema del celibato sacerdotal. “Tengo la vocación de hombre, vocación humana (…). Le doy sabor también al sacerdocio y de repente aparece también el matrimonio y aparece la paternidad, vocaciones que no se pelean una con otra, mientras haya amor”, defendió.

Pese a que se le prohibió dar misa, Marinero sigue oficiando en domicilios particulares: “Yo amo mucho mi sacerdocio. Yo sigo siendo cura, no más que sin templo. Es decir, me sacaron de la casa como se dice, como a un perro. Pero el perro sigue siendo perro. Yo trabajo de perro, no cobro. Yo de que soy cura, soy cura. Día y noche, yo no tengo horario. Soy un perro sacerdotal”.

 
Alejandro Solalinde, Raúl Vera, Pedro Pantoja, José Barba, Manuel Marinero y Eimiliano Ruiz Parra
De izquierda a derecha y de arriba abajo: Alejandro Solalinde, Raúl Vera, Pedro Pantoja, José Barba, Manuel Marinero y Eimiliano Ruiz Parra.
 

 
 
 
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