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Las víctimas de la violencia en México
despiden a Calderón como un “traidor”

28 de noviembre de 2012. Ciudad de México. P. Álvarez
El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que reúne a víctimas de la ola de violencia que sacude México, y otras organizaciones y activistas de derechos humanos despidieron al presidente saliente de este país, Felipe Calderón, tres días antes de que éste deje el cargo, como un “traidor a la patria”. Los participantes en el acto reprocharon al mandatario, que sumió el poder en diciembre de 2006 tras una cuestionada elección, su fallida estrategia contra el crimen organizado, las numerosas violaciones a los derechos humanos cometidas por las fuerzas armadas y su desprecio a las decenas de miles de víctimas.

 

“Felipe Calderón se va como un traidor a la patria, como el presidente de la devastación y el desprecio”, afirmaron en un comunicado que leyeron varios activistas y simpatizantes, entre ellos el actor Daniel Giménez Cacho, en la ciudad de México al pie de la “Estela de la Luz”, un momumento conmemorativo del bicentenario de la Independencia de México (en 2010) rodeado de polémica y que es percibido por muchos ciudadanos como un símbolo de corrupción.

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En su comunicado, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), que surgió en marzo de 2011 impulsado por el poeta Javier Sicilia tras la muerte de su hijo en un tiroteo, afirmó que el gobernante, siguiendo los dictados de Estados Unidos en cuanto a la forma de afrontar el problema de las drogas, “Calderón reeditó las mismas políticas que incendiaron antes a Colombia y ha provocado un irreparable baño de sangre y de dolor” en México.

Calderón, aseguró, dejan “un país devastado y en guerra”, a causa de la estrategia que siguió para combatir al crimen organizado, que implicó el despliegue del ejército en las calles llevando a cabo tareas de policía, “que no les corresponden y para las que no están preparadas”, de acuerdo con las víctimas.

Simpatizante de Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad posa frente a un cártel de Felipe Calderón.
Simpatizante de Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad posa frente a un cártel de Felipe Calderón.
 

Esta ofensiva, reclamaron, además de disparar las violaciones a los derechos humanos por militares y policías, exacerbó la violencia y dejó un saldo de “más de 80 mil muertos, más de 20 mil desaparecidos, más de 250 mil desplazados, cientos de miles de familias rotas, y ciudades, pueblos y rancherías sometidos al miedo, la violencia y la desolación”.

A falta de cifras oficiales de muertos por la violencia generada por el crimen organizado, que el gobierno de Calderón dejó de dar en septiembre de 2011, cuando se contabilizaban más de 47.000, hay distintas versiones sobre el número de muertos por este flagelo, que van desde los 60.000 hasta los 100.000. Lo mismo sucede con los desaparecidos, que nadie rebaja de los 10.000.

El MPJD acusó igualmente al presidente de “menospreciar el dolor de las víctimas, a quienes las autoridades civiles ignoran o maltratan en las corruptas, ineficientes en indiferentes instituciones responsables de la procuración de justicia”. Muchas veces, las autoridades han tachado a víctimas civiles sin ninguna relación con la criminalidad de narcotraficantes caídos en ajustes de cuentas.

Abandono de las autoridades a las víctimas

En este sentido, varios miembros de movimiento, padres de asesinados o desaparecidos, dieron sus testimonios de cómo son ellos los que tienen que investigar las muertes de sus hijos ante la pasividad o, en algunos casos, complicidad con los criminales de las autoridades.
Melchor Flores explicó que su hijo, del mismo nombre, se mudó a la ciudad de Monterrey (norte), la tercera mayor del país, para hacer actuaciones callejeras. Tras ser detenido varias veces, “el 25 de febrero de 2009 fue desaparecido y están involucradas tres patrullas de policía”.

Activista enciende una vela durante el acto en repudio a Felipe Calerón.
Activista enciende una vela durante el evento en repudio a Felipe Calderón.
 

“He tocado todas las puertas aquí en México (…) y a la fecha nadie me ha hecho caso. Ya perdí la cuenta de cuántas veces hemos ido a Monterrey para ver qué avances ha tenido el caso y no tengo respuesta de dónde está mi hijo, ni vivo ni muerto”, lamentó. “Este es el costo de esta pinche guerra que nosotros no pedimos como sociedad”.

Por su parte, Manuel Ramírez afirmó que su hija Mónica fue secuestrada en 2004 por policías del municipio de San Agustín, en el Estado de México (centro). Al denunciar el caso a la Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía federal), “se declararon incompetentes y me turnaron a San Agustín, precisamente donde está la banda de secuestradores, porque es la que me correspondía por domicilio”, contó.

A raíz de eso, tuvo que acudir a la fiscalía de la capital mexicana (colindante con el Estado de México) y consiguió la detención de tres personas, uno de ellos hijo de un policía. “Para llegar a saber que fue él, yo tuve que hacer las investigaciones desde un principio. No fueron producto de la investigación de las policías. Yo les di informaciones de quiénes habían secuestrado a mi hija”, criticó.

Entre los participantes en el acto, se encontraba el sacerdote Alejandro Solalinde, destacado defensor de los derechos de los inmigrantes centroamericanos que intentan cruzar México para llegar a Estados Unidos y que son víctimas de numerosos abusos y crímenes por parte tanto del crimen organizado como de las autoridades.

Las víctimas instalaron decenas cruces en recuerdo de las víctimas de la violencia
Las víctimas instalaron decenas cruces en recuerdo de las víctimas de la violencia.
 

“Es una vergüenza que en nuestro país pasen estas cosas. ¿Cómo va a ser justo que simplemente les digan que no están, que están desaparecidos?”, se preguntó el sacerdote. “¿Cómo es que aquí en México las personas se desaparecen? Ya ni siquiera pueden encontrar el cadáver. Es tremendo”, agregó.

El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad recriminó a Calderón el haber vetado una Ley General de Víctimas que había impulsado en el Congreso, pese a que se había pronunciado a favor de ella durante un diálogo con esta asociación. También criticó el monumento a las víctimas que promovió, frente al memorial que habían pedido los familiares de asesinados y desaparecidos, y que construyó junto a un campo militar.

"Es un monumento a la barbarie, a la fosa común y al olvido, donde su gobierno ha pretendido arrojar los cuerpos y la memoria que su guerra produjo", acusó el MPJD.

Por último recordaron a sus cinco miembros que han sido asesinados en los últimos meses, a los que, aunque las autoridades sabían que estaban amenazados, “nunca se les brindó protección”, e instalaron una placa en memoria de uno de ellos Nepomuceno Moreno, de cuyo asesinato se cumplía un año.

“Felipe Calderón, la nación te recordará como el presidente más cruel, sanguinario e inepto de la historia de México”, sostuvo en un comunicado que también fue leído en el evento la organización Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México (Fundem).

Pese a que la seguridad se ha convertido durante el gobierno de Calderón en la principal preocupación de los mexicanos, apenas unas 200 personas asistieron al acto.

 
Instalación para denunciar el crecimiento de los asesinatos en México atribuidos a la estrategia de Felipe Calderón
Instalación para denunciar el crecimiento de los asesinatos en México atribuidos a la estrategia de Felipe Calderón
 
 
 
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