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Las desapariciones masivas llegan
al corazón de la ciudad de México

Ciudad de México, 30 de mayo de 2013. P. Álvarez
México se ha acostumbrado tristemente a la desaparición de personas, a veces en grandes grupos, en los últimos años en el marco de una estrategia fallida contra el crimen organizado, pero lo sucedido el pasado 26 de mayo, en una discoteca de la Zona Rosa de la capital del país, una céntrica área de bares muy popular entre los turistas, ha sobrepasado la entumecida capacidad de sorpresa de los mexicanos. Un grupo de hombres armados, que al parecer llevaban insignias policiales, irrumpió alrededor del mediodía en una discoteca after hours y se llevó al menos a 11 jóvenes de entre 16 y 25 años que apuraban las últimas horas de fiesta del fin de semana.

familiares de los once desaparecidos en la discoteca Heaven piden su presentación con vida
Familiares de los once desaparecidos en la discoteca Heaven piden su presentación con vida.

Pese a que los familias de las víctimas (siete hombres y cuatro mujeres) intentaron presentar una denuncia desde el lunes, cuando por la versión de un amigo de los jóvenes que al parecer logró escapar de la discoteca les contó lo sucedido, no fue hasta este jueves, un después de que familiares y amigos de los desaparecidos bloquearan una importante avenida de la ciudad, cuando la fiscalía de la capital anunció que investigaría el caso.

“Hay cámaras (de seguridad), toda la ciudad tiene cámaras. Lo que nosotros estamos pidiendo es que por medio de las cámaras se vea qué camionetas llegaron, qué personas llegaron… Algo tiene que haber”, asegura Leticia Ponde, madre de Jerzy Ortiz, que con 16 años es el más joven de los desaparecidos.

Hasta ahora, la ciudad de México era considerada como un oasis dentro de la imparable ola de violencia que azota al país desde que el anterior gobierno, presidido por Felipe Calderón, lanzó una ofensiva total contra los cárteles de la droga con la participación del ejército con el resultado de unos 70.000 muertos y miles de desaparecidos.

En los últimos meses, los asesinatos con la marca del crimen organizado y las extorsiones en municipios de la zona metropolitana habían empezado a lanzar señales de alerta. Sin embargo, el secuestro masivo del pasado domingo ha conmocionado a esta megaurbe de más de 18 millones de habitantes.

Para más INRI, el lugar del secuestro, una discoteca con tres plantas y otros tantos nombres (Heaven, Bicentenario y Mamá Grande), uno para cada planta, estaba a sólo cuatro cuadras de la sede de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, es decir, de la policía capitalina.

Las autoridades han tardado prácticamente cuatro días en reaccionar, pues no se reunieron con los familiares de las víctimas hasta jueves, y todavía no parecen tener ni idea de lo que pudo haber pasado ni de quién se puede haber llevado a los jóvenes.

Sin una versión oficial

Las únicas versiones que se tienen son de los familiares y son diversas, algunas provenientes de fuentes que ni ellos mismos pueden identificar. Sin embargo, la versión más fiable es la de un amigo de los desaparecidos que logró escapar y que asegura que fue un grupo de encapuchados armados que se llevan a entre 15 y 17 personas de la discoteca y los sube en tres camionetas con insignias de alguna corporación policial que no ha podido identificar.

 

Amigos de las víctimas se manifiestan frente a la discoteca Heaven
Amigos de las víctimas se manifiestan frente a la discoteca Heaven.
 

“Hay una persona que logra escaparse, les da portazo y se escapa por la azotea. Él nos cuenta que personas encapuchadas entraron al antro a por ellos y los suben a tres camionetas suburban negras con torretas (como las que usan algunas fuerzas policiales) y logos de alguna afiliación policíacas”, dice Keely Ortiz, hermana de Jerzy.

La joven agrega que, según este testigo, que ya ha declarado ante la policía y cuya identidad se desconoce, “son entre 15 y 17 desaparecidos y entre ellos hay meseros y personas que trabajaban en el lugar, pero son 11 los que tenemos confirmados”, agrega Ortiz. La fiscalía de la capital mexicana tampoco ha confirmado más víctimas.

Otra versión habla de que el dueño del local advirtió a los clientes de que se tenían que ir porque iba a haber un operativo policial en 20 minutos. Apaga la música y cuando los jóvenes salen a la calle son aprehendidos por unos hombres armados, que se los llevan en una camioneta.

A pesar de que las familias empiezan a buscarlos el mismo domingo al no tener noticias de ellos, cuando se enteran de lo ocurrido ya es lunes y van al Heaven, pero lo encuentran cerrado.

“Dicen que sólo lo abren los fines de semana, jueves, viernes y sábado”, explica Leticia Ponce, una comerciante del barrio de Tepito, al que pertenecen al menos seis de los desaparecidos.

Intentan poner una denuncia el mismo lunes, pero “aquí en México no te aceptan la denuncia (por desaparición) inmediatamente, sino hasta pasadas 72 horas”, relata Ponce. “Lo que no si nos hicieron fue mandarnos a CAPEA (Centro de Apoyo a Personas Extraviadas y Ausentes) y ahí nos levantaron un acta y nada más”.

Las autoridades tardaron más de tres días en reaccionar

No fue hasta el miércoles, cuando apoyados por vecinos de Tepito cortan una avenida, que un representante de la fiscalía de la ciudad se reúne con ellos. El jueves, fueron citados también en la sede del ayuntamiento después de anunciarse el inicio de las investigaciones.

Los amigos de los desaparecidos ponen carteles en fachada de la discoteca
Los amigos de los desaparecidos ponen carteles en fachada de la discoteca.
 

“Ellos dicen que la policía no los tiene, entonces ¿dónde están? No se los puede tragar la tierra así porque sí. ¿En qué país estamos viviendo? ¿Ya no pueden ir los jóvenes a un antro porque se los van a llevar?”, se lamenta Josefina García, madre de Said Sánchez, de 19 años, otro de los desaparecidos.

En la tarde de ese día, varios amigos de los once jóvenes marcharon hasta la puerta de la discoteca, que había sido precintada por la policía, y pusieron fotos de los desaparecidos y carteles exigiendo su presentación con vida, mientras lanzaban consignas para que las autoridades muestren las imágenes de las presuntas cámaras del local.

Los familiares de los 11 jóvenes del Heaven se suman a miles de familias más en todo el país que han desaparecido en los últimos siete años sin dejar rastro. En muchos casos, están implicadas fuerzas de seguridad, en ocasiones en connivencia con grupos del crimen organizada, como documentó recientemente en un informe la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch. Su director para América, José Miguel Vivanco, calificó este fenómeno como “una de las crisis más graves en América Latina en las últimas décadas”.

El gobierno publicó hace tres meses una lista elaborada durante la anterior administración pero sin una metodología precisa con más de 26.000 nombres de personas “no localizadas” hasta noviembre de 2012, pero explicó que tenía que depurarla porque había nombres repetidos o personas que ya habían aparecido.

 
 
 
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