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La peculiar forma de luchar
contra la pobreza de Rajoy

Madrid, 15 de febrero de 2015. Pablo Pérez. Álvarez
En su tónica habitual, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, negó el miércoles en el Congreso el panorama desolador que le pintaba la oposición por la situación de la pobreza en el país. Dijo desconocer el país que le pintaban, “en el que las cosas van peor, donde hay más paro, más problemas y la gente tiene más dificultades”. Y aseguró que, “después de cuatro años de crecimiento de la pobreza”, en 2013 “se produjo una inflexión”
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Mariano Rajoy en el Congreso
Mariano Rajoy, 'el Alegre', se enfrenta a un colosal enemigo para sacar adelante a España: los 'tristes' que se empeñan en ver todo de color negro. Fuente: Moncloa.
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Esta “inflexión” fue en realidad un cambio de metodología en ese año por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE) en la elaboración de la anual Encuesta de Condiciones de Vida que por arte de magia modificó la tendencia del empobrecimiento continuo de los españoles, aumentó sus rentas medias anuales considerablemente e hizo un trasvase de afectados de la población nacional al colectivo inmigrante.

Hasta 2012, la metodología empleada por el INE la tasa de riesgo de pobreza en España había alcanzado su mínimo en 2007 con un 19,7% y en cinco años había subido hasta el 22,2% y la renta media anual por persona había pasado de un pico de 14.483 euros en 2009 a 9.326 hace tres años.

Con el nuevo método de medición de 2013, que se aplicó retrospectivamente a los cuatro años anteriores para poder comparar, la tasa de riesgo de pobreza apenas había subido cuatro décimas entre 2009 y 2012 (de 20,4 a 20,8%) y en 2013 había vuelto a bajar hasta el 20,4%. Además, la renta media anual había escalado hasta los 10.531.

No menos importante, para encajar mejor con el discurso oficial de que la pobreza es una cosa de inmigrantes, ésta afectaba al 16,5% de los españoles, mientras que entre los extranjeros de países de la Unión Europea, alcanzaba el 35,1% y entre los extracomunitarios, el 47,8% (un año antes, con la antigua metodología, estos porcentajes eran del 18,5%, 31,2% y 46%, respectivamente).

No obstante, estos cambios no pudieron alterar tanto el índice de riesgo de pobreza y exclusión social, que además de la pobreza monetaria incluye las privaciones materiales severas y la baja intensidad en el empleo, pues es el valor de referencia en la Unión Europea y debe cumplir unos requisitos para poder ser comparable con el resto de países.

Según este indicador, el porcentaje de población en esta situación era en 2013 del 27,3%, frente al 27,2% del año anterior que establece el nuevo método (con el anterior había llegado en ese año a un récord del 28,2%). Esto equivale, de acuerdo con un informe de la Red Europea de Lucha Contra la Pobreza, esto equivale a 12.866.000 personas, 1.320.216 más que en 2009.

Ya la semana pasada, Rajoy había calificado como “tristes” y “radicales” a los que “andan por ahí diciendo lo mal que van las cosas” y que pintan “una España negra”.

El presidente se refería a Podemos, pero durante las últimas semanas, en que preparé un reportaje sobre la pobreza para la nueva revista digital ctxt.es pude comprobar que el país está lleno de estos “tristes”. Las ONG que trabajan sobre el terreno, tratando de paliar el desamparo al que la crisis y la reducción de las políticas sociales en aras de la austeridad han dejado a millones de personas y trabajadores sociales coinciden en que cada vez son más los que acuden a ellos para cubrir necesidades tan sencillas como comprarse unas medicinas que necesitan, pagar el recibo de la luz, el alquiler, los libros escolares de sus hijos o incluso para poder comer.

Cáritas, la organización humanitaria de la Iglesia católica y el último recurso de quienes pasan apuro en España, sostiene que, pese a los anuncios de mejora económica del Gobierno, siguen recibiendo la misma cantidad de gente o incluso más.

Según la ONG, hace tres años había tres millones de personas en situación de extrema pobreza, es decir, que viven con menos de 307 euros al mes. Eran un 6,4% de la población, frente al 3,5% de 2007.

Además, todos los colectivos coinciden en que el trabajo ya ha dejado de ser una salida a la pobreza o la exclusión social, ya que los salarios han bajado en picado y ya no garantizan la independencia económica del trabajador.

Los colectivos más afectados son los inmigrantes, los jóvenes, las familias monoparentales, los gitanos y los niños.

La pobreza infantil es uno de los ejemplos más dramáticos del fenómeno del resurgir de la pobreza en España.

Gracias al cambio metodológico del INE, la tasa de niños españoles en riesgo de pobreza pasó de 28,9% en 2009 a 26,7% en 2013 (el último año del que hay estadísticas). Sin embargo, según el antiguo modo de medición, en 2012 la tendencia era inversa: de 26,5% en 2009 a 28,9% en 2012. En cualquiera de los dos casos, el índice es considerablemente mayor que la del 20,4% de la población general.

Además, esta tasa tiene el efecto engañoso de considerar el umbral de la pobreza en el 60% de la renta media anual. Con lo que al haberse reducido de forma importante los ingresos medios durante los últimos años, baja también la tasa. Unicef hizo un cálculo de niños pobres en España en base al umbral de pobreza de 2008, con lo que entre ese año y 2012 el porcentaje había subido de 28,2 al 36,3%, equivalente a 2,2 millones de menores.

Ya lo ha reconocido el presidente, esa imagen de España que le describen los agoreros no se corresponde con la que él ve -o quiere ver, particularmente en un año de elecciones- así que lo mejor es manipular las estadísticas para que éstas encajen con la imagen que él tiene del país.

Seguramente, las nuevas estadísticas casen más por ejemplo con la realidad que viven los accionistas de las empresas energéticas como Endesa o Iderdrola, cuyos beneficios que reparten beneficios récord mientras aumentan los cortes de suministro a los clientes más desfavorecidos por la crisis, que no pueden hacer frente a unas facturas que, según la Alianza contra la Pobreza Energética, han crecido más de un 60% desde el inicio de la crisis, en 2007.

Mientras, afirma esta organización, las tarifas por electricidad, gas y agua que pagamos los españoles han crecido en ese lapso en un 60% y son ya un 30% más caras que la media de la Unión Europea.

Lo mismo pasa con los desahucios. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) recuerda que desde 2007 ha habido 370.000 (un promedio de 26 al día) y que al concluir el tercer trimestre del año pasado quedaban pendientes unas 200.000 ejecuciones hipotecarias. “Si comparamos los trimestres del año anterior con el del presente, siempre sube. Ha ido subiendo siempre”, asegura Carlos Macías, portavoz de este colectivo.

 
 
 
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