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REPORTAJE
La vaquita marina, víctima colateral
de una tétrica especulación

Octubre 2015. P. Álvarez
La vaquita marina es una especie de marsopa, muy similiar al delfín, endémica del Mar de Cortés, conocido como el acuario del mundo. En 2014 se estimaba qu tan sólo quedaban 97 ejemplares. La pesca ilegal con redes agalleras que usan los furtivos para pescar totoabas, un pez de tamaño similar cuyo buche es muy apreciado en China como producto de lujo. El gobierno de México creo una reserva vedada a la pesca para lograr su supervivvencia, pero un año después sólo quedaban alrededor de 57 vaquitas vivas, así que acordó con los pescadores formales de la zona una veda de dos años a todo tipo de pesca en una zona más amplia. Pero Greenpeace visitó recientemente la zona y encontró que la vigilancia para hacer cumplir esta veda es mínima.
 
activista de greenpeace retirando redes ilegales en Mar de Cortés
Activistas de Greenpeace recorriendo el santuario para la vaquita marina en el Mar de Cortés y encontraron varias redes de pesca ilegales. Foto cortesía de Greenpeace.

La vaquita marina es una extraña especie de cetáceo endémica del Golfo de California, tambien conocido como Mar de Cortés, en el noroeste de México, que está al borde de la extinción como consecuencia de un tétrico cóctel que incluye pesca ilegal, el cártel del narcotráfico más poderoso de México y un macabra especulación producida a miles de kilómetros de distancia, concretamente en China.

Según el último informe del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita, formado por especialistas en esta especie, se estima que este año sólo quedaban 57 ejemplares de vaquita en el Mar de Cortés, que fue bautizado por el investigador francés Jacques Cousteau como el acuario del mundo.

Por esta razón, Greenpeace y otras organizaciones de defensa del medio ambiente han lanzado una campaña para exigir al gobierno mexicano que impida la pesca ilegal en una amplia reserva marina creada para salvar esta especie de marsopa, pariente del delfín.

Atrapada en el Mar de Cortés por la glaciación

La vaquita, que se diferencia de los delfines en que es más pequeño (apenas llega hasta los 1.35-1.50 mts) y que tiene el hocico más chato, es lo que los biólogos llaman un relicto pleistocénico: una especie que estaba más extendida antes de la edad del hielo, pero a partir de la glaciación quedó atrapada en el Mar de Cortés.

Dibujo de la vaquita. Quedan tan pocos pocos ejemplares que es casi imposible fotografiarlas. Cortesía de Greenpeace.
Dibujo de la vaquita. Quedan tan pocos ejemplares que es casi imposible fotografiarlas. Cortesía de Greenpeace.
 

Debido a ello, explica el biólogo Miguel Rivas, biólogo coordinador de la campaña de océano de Greenpeace en México, siempre han tenido una población reducida. “Eso la hace susceptibles a los cambios ambientales y si le añades la sobrepesca y los problemas de contaminación, la hacen mucho más vulnerable”, explica.

Sin embargo, “lo que nosotros hemos visto es que, de las vaquitas muertas, el 70% se ha encontrado por redes de pesca ilegal”, advierte.

Pero la vaquita no es el objetivo de los pescadores ilegales que proliferan en la zona del Mar de Cortés donde vive la vaquita. Ésta es sólo una víctima colateral de la captura de un pez también endémico del Golfo de California: la totoaba macdonaldi.

La totoaba es un pez enorme, puede llegar a medir más de dos metros y pesar 100 kilogramos. Su sobreexplotación en la década de 1970 la puso en peligro de extinción, por lo que está prohibida su pesca desde 1975.

Sin embargo, dice Silvia Díaz, responsable del programa de Océanos de Greenpeace México, “en 2013 empieza de forma masiva la pesca ilegal del pez totoaba” a causa de la demanda de su buche en China.

De producto afrodisiaco a bien especulativo

Venta del buche de la totoaba en el mercado negro de Hong Kong.
Así se vende el buche de totoaba en el mercado negro de Hong Kong. Cortesía de Greenpeace.
 

En este país “se consume mucho el buche en forma de sopa. Los chinos tomaban como artículo de lujo el buche de otra totoaba en la creencia de que tiene propiedades afrodisíacas y medicinales, pero lo extinguieron en 2006, así que desde 2010 comenzaron a interesarse por la totoaba macdonaldi”.

Pero como el animal se puso de nuevo rápidamente en peligro de extinción, ya no se lo están comiendo, sino que lo guardan como un bien especulativo. “Ellos saben que la totoaba está acercándose a la extinción, entonces cuantas menos queden, más van a subir el precio. Lo que hacen es envasarlo en una caja muy bonita y es como un regalo que se hace gente importante: políticos, empresarios…”, lamenta Díaz.

Una investigación de Greenpeace encontró que un buche de totoaba, que pesa entre un kilo y un kilo y medio, se podía vender en Hong-Kong por hasta 600.000 dólares. Esto lo hizo un lucrativo negocio para los pescadores ilegales del Golfo de California, que cobran entre 5.000 y 9.000 dólares por buche, según la ONG.

La zona donde vive la este pez es la misma que la vaquita y su tamaño es similar, así que no es extraño que se quede enredado en las redes que ponen los pescadores ilegales y mueran al no poder salir a la superficie a respirar.

De 97 a 57 ejemplares en un año

El gobierno mexicano había estableció en 2005 una reserva de unos 1.200 kilómetros cuadrados de mar en los que estaba prohibida cualquier tipo de pesca con red. Pero de una población de entre 600 y 700 individuos que había hace unos años, se pasaron a un estimado de 97 en 2014, según un informe del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita.

Campaña de Greenpeace para salvar a la vaquita marina
En un año se calcula que el número de vaquitas marinas pasó de 97 a 57. Cortesía de Greenpeace.
 

Así que ante la presión internacional y de los grupos ambientales, México amplió en abril pasado esta zona a 13.000 kilómetros cuadrados durante un periodo de dos años. Pero esto tampoco funcionó. Un año después, el número estimado de vaquitas era de 57.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), institución que elabora la lista roja de especies en peligro de extinción considera que el número crítico de un mamífero en peligro de extinción son 50 ejemplares más o menos. Con menos de eso, la escasa variabilidad genética le impide mantener una población estable que no sea tan vulnerable a los cambios del ambiente, explica Rivas.

Greenpeace envió en julio al barco Esperanza al Golfo de México y encontraron que en la reserva de la vaquita la Procuraduría de Protección al Ambiente mexicana sólo cuenta con dos agentes para vigilar un área tan extensa como un país como Montenegro. Durante su estancia en la zona encontraron varias redes prohibidas.

Una veda de dos años

Para hacer efectiva la veda de la pesa en esa reserva, el gobierno mexicano está compensando económicamente durante sus dos años de duración a los pescadores de las dos poblaciones afectadas: Santa Clara y San Felipe.

Ruben Albarrán, de Cafe Tacuba, participó en la campaña de Greenpeace a favor de la vaquita
Ruben Albarrán, de Cafe Tacuba, participó en la campaña de Greenpeace a favor de la vaquita. Cortesía de Greenpeace.
 

Entre las dos cuentan con unas 800 pangas, las embarcaciones que se usan en esa zona para la pesca. Los pescadores legales están acatando la veda ya que temen un embargo pesquero por parte de Estados por el tema de la vaquita. Y esto a pesar de que aseguran que ellos no están causando la extinción de la vaquita.

“Usamos redes para el camarón, para pesca chica, con un hilo muy fino. Un animal de esos, por más pequeño que sea, rompe las redes”, asegura Ramón Franco, presidente de la Federación de Cooperativas Ribereñas Andrés Rubio Castro. Además, añade, “la vaquita detecta los ruidos a mucha distancia y lo primero que hace es esconderse porque es un animal muy nervioso. Pero cuando nosotros pescamos, somos cientos de pangas que hacemos un ruido infernal, por lo que no se acercan”.

El problema, indica Franco, son los pescadores ilegales que buscan la totoaba, que colocan sus redes agalleras en la noche y se van, dejándolas hasta el día siguiente.

Pero, lamenta, a pesar de lo que costó que los aquellos legales aceptaran dejar de pescar durante dos años y buscar con el gobierno desarrollar pesca con trampa, inocua para las especies en peligro, el gobierno no ha hecho su trabajo para atajar la pesca furtiva.

“No ha habido la vigilancia que se requería. Nosotros nos hemos hecho a un lado para que el gobierno hiciera su trabajo y resulta que sigue habiendo pesca furtiva de totoaba”, lamenta.

Un negocio redondo para el crimen organizado

Por si fuera poco, la zona donde se produce la pesca ilegal de totoaba está controlada por el cártel de Sinaloa, el más poderoso de México. Éste no podía dejar pasar un negocio que mueve miles de dólares y cuyo riesgo mínimo, porque si alguien es capturado pescando totoaba sale al día siguiente con fianza.

Según Silvia Díaz, a partir de lugareños y reportes de prensa, se sabe que el narcotráfico está metido en el tráfico ilegal de esta especie.

Campaña de Greenpeace
Todavía queda alguna esperanza para la vaquita marina. Cortesía de Greenpeace.
 

Pero México no es el único responsable del tráfico ilegal de totoaba macdonaldi que está llevando aesta especie y de la vaquita a la extinción. Greenpeace hizo una investigación y viajó desde México a Hong-Kong, a través de Estados Unidos con un buche de corvina, de tamaño similar al de la totoaba.

Pese a que lo mostró abiertamente a los agentes aduaneros, no tuvo ningún problema en llegar hasta su destino.

Quedan esperanzas después de todo

Miguel Rivas apunta que para recuperar una población ideal, el área de conservación de la vaquita tendría que mantenerse sin pesca durante más o menos 30 años, algo que “no es viable ni social ni económicamente”.

Sin embargo, es optimista respecto a las posibilidades de poder sobrevivir de este animal. “Hay que buscar otras opciones”, dice, “generar otros artes de pesca que no sean tan invasivos o que no tengan una mortalidad de vaquitas”. Algo en lo que ya están trabajando el gobierno de México con los pescadores legales.

Además, también confía en un programa de la Universidad de Baja California para la recuperación de totoaba: “Tratan de producir esta especie en cautiverio con tal de bajarle el atractivo de la adquisición”. Si se desvanece la amenaza de extinción, se acabó en negocio especulativo que se ha generado a su alrededor.

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