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CARTAGENA DE INDIAS, LA PERLA DEL CARIBE
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Plaza de Santo Domingo
Plaza de Santo Domingo.
 

En la actualidad, frente al convento se encuentra la Plaza de Santo Domingo, una de las plazas más atractivas de la ciudad y una de las más apreciadas por los turistas debido a sus cafés con terraza, si bien también es una de las más caras. Justo enfrente de la iglesia hay una estatua del escultor colombiano Fernando Botero, uno de los orondos desnudos femeninos que caracterizan su obra.

Tras su victoria en 1586, los hombres de Drake saquearon la ciudad durante 48 días y quemaron 100 casas. El famoso corsario exigió un rescate de 107.000 ducados. Enterado de que el instigador de la lucha había sido el obispo amenazó con destrozar la catedral, que estaba todavía en construcción. Como advertencia lanzó un solo cañonazo contra el templo, que derribó tres columnas, lo que provocó que casi todo el techo se viniera abajo. El rescate fue pagado y Drake dejó la ciudad con su suculento botín.

Una muralla para blindar la ciudad

Muralla de Cartagena
Muralla con Bocagrande al fondo.
 

La osadía de Drake fue la gota que colmó el vaso y el rey Felipe II envió a Cartagena al ingeniero militar italiano Bautista Antonelli con la orden de blindar la ciudad, ya indispensable para el intercambio con Perú y México, ante futuros ataques. La estrategia para asegurar el importante puerto consistió en el diseño de varios anillos defensivos concéntricos para ir retrasando al máximo el avance del enemigo, en la certeza de que, con el paso de los días, los enemigos sufrirían las inclemencias del clima tropical, cálido y húmedo, y sufrirían importantes bajas a causa de la malaria, la fiebre amarilla y la disentería, entre otros males.

El último de esos anillos era la gran muralla abaluartada que todavía encierra el centro histórico de la ciudad. Uno de los baluartes, el de Santa Catalina, incluía un gran aljibe para almacenar el agua con el que resistir los asedios. Hoy ese aljibe es una de las salas del Museo de las Fortificaciones, que aparte de esta curiosidad tiene poco interés.

Las Bóvedas
Las Bóvedas.
 

Junto a este baluarte, en la parte interior de la muralla, se encuentran Las Bóvedas, un conjunto de 23 cámaras, flanqueadas por 46 arcos y construidas a prueba de bombas para albergar a la guarnición militar y los pertrechos de guerra. Ahora, están reconvertidas en almacenes para la venta de artesanías, con lo que es una visita obligatorio para los autobuses de turistas.

A finales del siglo XVIII, el sistema defensivo alcanzó su máximo esplendor, con baterías y fuertes como el de San Felipe de Barajas, una inmensa mole de aspecto ciertamente inexpugnable.

Fuerte de San Felipe de Barajas
Una de las cláiscas "chivas" frene al Fuerte de San Felipe de Barajas.

Empezado a construir en 1657, para llegar a él, desde el centro, hay que salir por la Puerta del Reloj, atravesar el barrio de Getsemaní y el puente Heredia, que separa las lagunas de Chambacu y de San Lázaro. En realidad no tiene pérdida: su silueta, en la que destaca la espadaña situada en su parte superior, conforma el perfil de la ciudad. Es imposible no verlo.

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