VIajero Erratico - blog de viajes
 
PORTADA CRÓNICAS FOTOGALERÍAS VIDEOS CRÓNICA ERRÁTICA
 

 

 

El pueblo mexicano que homenajea
al burro en el Día del Trabajador

Otumba (México). Pablo Pérez Álvarez
Cada 1 de mayo, el pueblo de Otumba, situado 60 kilómetros al nordeste de la Ciudad de México (pasadas las ruinas de Teotihuacán), rinde un homenaje a su vecino más laborioso: el burro.

desfile de la feria del burro de Otumba
El desfile es el momento estelar de la Feria del Burro de Otumba.

La Fuera del Burro de Otumba, una pequeña localidad dedicada al campo, es una de las celebraciones más peculiares de México.

Los actos comienzan por la mañana con un partido de polo sobre burros.
Como el resto de eventos, tiene lugar en un recinto provisional con gradas en la plaza del pueblo para cuyo acceso hay que pagar una pequeña cuota.

partido de polo sobre burros
Hacer al burro seguir una pelota no es una tarea sencilla.
 

Lejos del glamour y la exquisitez de este deporte, los jugadores de Otumba tratan de hacer que sus bestias de carga sigan a la pelota de plástico y que se encarrile a la portería contraria, mientras tratan de marcar con sus viejas escobas. Pero normalmente los animales, prefieren ir en dirección contraria, salir huyendo de la ‘cancha’ o quedarse quieto mientras sus jinetes les espolean con desespero.

Anotar goles es una tarea titánica y normalmente son resultado de pelota perdida, de un mal rebote o de un golpe de auténtica suerte. “Las reglas es no caerse del burro y meter goles”, explica Rafael Martínez, que el año pasado participó por primera vez en esta peculiar competición.

Realmente, sudó sangre para hacer moverse a su montura, incluso a pesar de que los equipos cuentan con ayudantes a pie para intentar dirigir a los animales.

Desfile de burros de Otumba
Estoicamente, los burros soportan el maquillaje, el vestido y los accesorios para el desfile.
 

La jornada continúa con un concurso de rebuznos. Pero si en el partido de polo, los pollinos son los que tienen que hacer el trabajo, aquí son las personas las que se ponen en la piel de los burros e imitan sus gritos.

Y aquí el campeón indiscutible, con cuatro años consecutivos ganando la competición, es Efraín Franco, un joven de 28 años que disfruta como pocos la feria.

Ayuda en la organización, a los jinetes de polo, en la preparación de las carreras… Pero su momento de gloria llega con el concurso de rebuznos. Se lleva los dedos a la boca y aprieta con ellos los labios inferiores, formando una especie de pico de garra y suelta sus rebuznos, casi idénticos a los del animal.

“El burro es uno de los animales que ayuda en los quehaceres del campo. Ya desgraciadamente se está extinguiendo esta especie”, comenta, antes de lanzar un desafío a los potenciales visitantes: “Me gusta que la gente venga a mi pueblo a conocerlo y a ver quién me reta a quitarme el trono y rebuznar mejor que yo”.

Pero el momento estelar es el desfile de burros, en el que los vecinos de Otumba hacen gala de su creatividad y visten a sus asnos con originales disfraces.

feria del burro de Otumba
No olvides tus orejas de recuerdo.
 

Maquillan, disfrazan y le ponen todo tipo de detalles (desde zapatos a pulseras) al animal, generalmente inspirados por algún tema o personaje de actualidad. Y la temática del disfraz suele incluir carros o elementos de carga, y ampliarse a los dueños del animal, que le acompañan vestidos a juego.

Mientras todo esto pasa en el recinto de la plaza central, en las calles aledañas se puede disfrutar de decenas de puestos de comida y bebida. Con un poco de suerte, se puede encontrar un lugar donde sirvan un buen pulque local o unos tradiciones escamoles (la comida prehispánica hecha a bases de huevas de hormiga) o unos gusanos de maguey. O comprar unas orejas de burro de recuerdo.

Tras el desfile, los espectadores van tomando posiciones en las gradas para el último episodio del festejo: las carreras de burros, que recorren una calle del pueblo que desemboca en la plaza.

Carrera de burros
La carrera de pollinos es el colofón del festejo.
 

Aquí los vecinos de Otumba y de los pueblos vecinos, llevan a sus animales más veloces. Juan Luis Ramos es apenas un adolescente de la localidad de San Felipe Teotitlán, pero ya con 15 años logró un segundo puesto en la competición a lomos de ‘Cachonenas’, uno de sus burros más rápidos.

En su familia usan los burros para las laboras del campo y para transportas las ‘castañas’ (barricas) del pulque, la bebida embriagante prehispánica hecha a partir de la fermentación de la planta del ágave, la misma de la que se destila el tequila. Pero un mes antes de la feria de Otumba, comienzan a prepararlo para las carreras. “Hay que entrenarlos a diario en la mañana. Los sacamos a los barbechos a correr, para que estén bien ágiles”, apunta.

Es sorprendente la velocidad que pueden alcanzar estos tozudos cuadrúpedos.

El objetivo sólo es pasar una agradable jornada con una actividad nada usual y celebrar al simpático animal que durante muchos siglos ha facilitado la labor de los hombres de campo y que ahora se ve amenazado por la modernidad.

Desfile de burros de Otumba
Desfile de burros de Otumba
Desfile de Otumba
Carrera de burros
Desfile de burros de Otumba
Feria del Burro de Otumba
 
 
 
PORTADA CRÓNICAS FOTOGALERÍAS VIDEOS CRÓNICA ERRÁTICA
Sigue Crónica Errática en Crónica Errática en Facebook Cróncia Errática en Twitter  
 
 
Acerca el autor
 
© Crónica errática. Todos los derechos reservados. E-mail de contacto: cronica_erratica@yahoo.com